IKEA, la caca y el caballo
La “mierda sueca”, satisface como ninguna mi pasión por la baja cocina de bajo coste. Me ponen las albóndigas de IKEA, sus mermeladas de bayas ignotas, su cebolla crujiente y la cumbre de la gastronomía a 0,50 euros que son sus perritos calientes, esos que tras una autodestructiva jornada de ikeo te zampas sin importarte si están hechos con carne de gente que no ha encontrado la salida.
¿Dejaré de comer allí por este escándalo? Habiendo sufrido toda la vida el pánico a que algún camarero atravesado pegara un moco en mi pan o escupiera en mi sopa, creo que superaré el temor a los bichos coliformes”
Mikel López Iturriaga
El País
A IKEA voy más de lo que debo, me gusta todo lo que hace y cómo lo hace, aunque reconozco que el golpe que hemos sufrido con las albóndigas y las tartas… es fuerte. Hoy en día casi nada es de verdad, pero bueno, la próxima vez que vaya, sin duda alguna, volveré a comer sus albóndigas.
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Aznar es más crítico con Rajoy que Rubalcaba. Así nos va. Españistán.









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